“LA OPORTUNIDAD FAVORECE A LOS
PREPARADOS.”
En el fascículo reciente del 5 de
octubre, de New England Journal of Medicine, se publicó el artículo Tragedia,
perseverancia y oportunidad: la historia de la terapia CAR-T (Tragedy,
Perseverance, and Chance — The Story of CAR-T Therapy), de la Dra. Lisa
Rosenbaum. En él, se resume de forma muy emotiva, el desarrollo de esta tecnología
terapéutica: Los linfocitos T activados con un receptor de antígeno quimérico
(Chimeric antigen receptor CAR) prometen
cambiar radicalmente el tratamiento oncológico, al ser la primera terapia génica
aprobada, la cual podría extender su uso al de las demás neoplasias.
El relato, esperanzador para los
pacientes, por los resultados conseguidos, nos invita también, a la reflexión y
reconocimiento, a esos héroes, la mayor parte de las veces anónimos, los
investigadores. Este proceso tan lleno de complejidades humanas y en particular
como lo expresa la autora, un ejemplo“…
sobre la naturaleza metódica del
progreso científico, como sobre las pasiones que la sostienen.”
El Dr. Carl H. June, responsable
del desarrollo del medicamento en el Centro Medico académico de la Universidad
de Pensilvania, inicialmente se dedicó al desarrollo de una técnica para
aumentar la función inmune en pacientes con VIH modificando sus células T e
induciendo su proliferación ex vivo, lo que después, sería la base para la obtención
de linfocitos t activados contra leucemia. Su dedicación a las ciencias básicas
se replanteo, cuando su esposa falleció de cáncer de ovario, para quien, no
pudo conseguir se le administrara esta terapia experimental, por falta de financiamiento
por la industria farmacéutica para su obtención. Esto, lo decidió a dedicarse a
conseguir utilizar esta tecnología, en la terapéutica del cáncer. Es nuevamente
la fortuna, o mejor dicho la tragedia, de la muerte de la nuera de los esposos
Netter, fundadores de la Alianza para la
Terapia Génica del Cáncer, quienes financiaron la investigación y desarrollo de
los T CAR y poder así, tratar los primeros tres pacientes. Afortunadamente, dos
ellos, consiguieron respuestas completas, que ante la carencia de fondos, la publicación
como reporte de casos, posibilito que el Instituto Nacional del Cáncer
financiara la investigación, con los logros considerables que han llevado a su aprobación
por FDA, un claro homenaje a su gran coraje y perseverancia.
“Por algo suceden las cosas” es una
frase popular, que nos repetimos ante las circunstancias adversas y muy
adecuada en esta historia, que tuvo su prueba de fuego en el caso de Emily
Whitehead, una de las primeras pacientes del estudio. Ella, presento en forma
aguda la complicación denominada liberación de citoquinas, que ahora se conoce,
es un evento adverso que sucede con esta terapia, totalmente desconocida en
esta fase de la experimentación. La fortuna, permitió que se pudiera evaluar en
forma rápida, determinar que la interleuquina 6, estaba elevada en más de 1000
veces y más aún, que coincidiera que la hija del Dr. June estuviera recibiendo
terapia con Tocilizumab, terapia específica para este fenómeno, en artritis
reumatoide y con ello decidir su uso; pero más aún, la providencia de poder
contar con la medicación en el centro médico y poder administrarla
inmediatamente, lo que llevo a la recuperación total y luego a la respuesta
completa. Este evento, marcaría el destino del uso de esta terapia, la muerte
de la paciente, tal vez como antes en otras investigaciones, habría llevado al
olvido de la misma. Como es popular, la frase de Louis Pasteur, se acomoda a lo
sucedido, “la oportunidad, favorece a los preparados”, sin desmerecer, por
supuesto, la enorme constancia y dedicación digna de reconocimiento, a este grupo
de investigación.
Preparémonos, para ser afortunados.
El artículo es de libre consulta, acompaño el link http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1711886.
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